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jueves, 26 de marzo de 2015

Testimonio Antonio Carreras Día Seminario 2015



Quiero ser sacerdote, pronunciar estas palabras en medio de una conversación con un grupo de amigos, es algo que, de momento, asegura unas cuantas caras de asombro y alguna que otra sonrisa, aunque después del estupor inicial y de un tiempo, todos comiencen tímidamente a apoyarte y a comprender algo del significado de tu opción. Esta situación se repitió varias veces, durante el verano del 2011, cuando me fui despidiendo de mis compañeros de estudios y de trabajo antes de entrar en el seminario. Yo vivía en Madrid desde hacía años donde, tras finalizar mis estudios de Derecho y hacer allí un master, estuve trabajando cinco años en consultoría. Hasta entonces mi vida había transcurrido como la de muchos jóvenes, estaba satisfecho con lo que tenía y sin embargo no acaba de ser feliz. Dios había ocupado siempre un lugar relativamente importante en mi vida pero desde hacía un largo tiempo yo sentía que Dios me llamaba para algo distinto. 

domingo, 22 de marzo de 2015

Nota de Prensa Día del Seminario Ávila 2015


Del 19 al 22 de marzo, en torno a la festividad de San José, el Seminario Diocesano de Ávila celebra el Día del Seminario. Este año la campaña tiene un marcado carácter teresiano, dado que estamos inmersos en el V Centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús. Por eso, el lema elegido para la ocasión es "¿Qué mandáis hacer de mí?", unas palabras de la propia Santa de Ávila, que aluden a su disponibilidad para la entrega incondicional a los designios que el Señor tenía preparados para ella. Igualmente, los seminaristas, futuros sacerdotes, sienten esa llamada y quieren ofrecerse sin condiciones a esa llamada de servicio a Dios y a los hombres.

sábado, 21 de marzo de 2015

La Huella de lo Cotidiano



Cuando nos acercamos al Libro de la Vida de nuestra Santa abulense, quedamos impactados al leer las páginas donde ella misma relata su encuentro con una imagen de un Cristo muy llagado. Esta experiencia marcará su vida y le dará un gran impulso a la hora de servir al Señor. Desde mi experiencia personal puedo decir que el Señor no deja de sorprendernos cada día con sus dones, pero que si no estamos atentos pueden pasar desapercibidos y no dejar huella en nuestra vida. Desde la misma oración matinal cuando nos disponemos a escuchar su Palabra para después enriquecer a nuestros hermanos, o bien el encuentro con personas que Él va poniendo en nuestro camino, especialmente aquellos que sufren algún tipo de pobreza. 

viernes, 20 de marzo de 2015

La Huella de una Madre


En el camino vocacional el Señor se sirve de muchas personas para irnos mostrando su voluntad, personas que dejan una huella especial y entran a formar parte de la historia de salvación que Dios va tejiendo con cada uno de nosotros. Una persona muy querida que se encuentra en los orígenes de mi vocación al sacerdocio y que está viviendo con especial asombro y alegría la aventura a la que el Señor me ha llamado, es mi madre.

jueves, 19 de marzo de 2015

La Huella de la Misión


El seminario de donde provengo tenía como misión compartir vocaciones con las diócesis que tenían pocos seminaristas. Para ello, al entrar al seminario mayor, deberíamos tener una diócesis de destino asignada. Después de un año de seminario mayor, yo aún no la tenía, aunque constantemente pedía al Señor que me indicará dónde quería que sugiera sus pasos y le sirviera. Al final de ese primer año como seminarista mayor, escuché su voz por medio de mi obispo que me dijo: “Pancho, el obispo de Ávila, España, la tierra de santa Teresa y de don Vasco de Quiroga, me pide dos seminaristas, ¿te gustaría ser uno de ellos? No me respondas ahora, pero piénsalo y óralo, tal vez el Señor te llame a servirle en esas lejanas tierras”.

miércoles, 18 de marzo de 2015

La Huella del Perdón


En mi camino vocacional la experiencia de la paternidad de Dios ha sido el punto de apoyo que me ha impulsado a seguir dando pasos hacia delante. Experimentar con gozo que el Padre del cielo siempre nos acoge, nos cuida, nos mira, nos perdona, nos recoge si caemos. En definitiva, experimentar que nunca estamos solos, que siempre hay alguien pendiente de nosotros, unos brazos que nos levantan y reconcilian. Acoger este regalo ha supuesto dar un paso muy importante en mi historia vocacional para conocer, acoger y reconciliarme con mi propio padre de la tierra. Ha significado un descubrimiento de la dimensión paternal del sacerdocio al que soy llamado. Una vocación que se concreta en acoger, perdonar y reconciliar en medio de nuestro mundo dividido y de tantas familias que lo necesitan. 

martes, 17 de marzo de 2015

La Huella del Acompañamiento


Cuando me encontraba discerniendo mi camino vocacional, una de las cosas que fue determinante y que más huella me dejó, fueron los largos ratos que pasé hablando con un sacerdote. Estas conversaciones me ayudaron a reconocer qué era aquello que el Señor me estaba indicando y que a mí me costaba ver. Mi director espiritual es ahora un gran apoyo en los momentos en los que me cuesta seguir adelante en este camino y, a la vez, un amigo para disfrutar con él los momentos de alegría. Le doy gracias a Dios por el buen ejemplo de tantos sacerdotes cuya vida es testimonio y ejemplo para los jóvenes que están experimentando la llamada del Señor.

lunes, 16 de marzo de 2015

La Huella de la Familia



En el capítulo 2 del Libro de la Vida, Santa Teresa habla sobre lo importante que es para los niños ver el buen ejemplo de sus padres. En mi caso, ésta ha sido una huella que me ha marcado a lo largo de mi proceso vocacional. Viendo la dedicación y la entrega de mis padres yo he ido creciendo también en esas virtudes y, por su testimonio de fe, me han transmitido el tesoro más valioso: el poder buscar y descubrir yo también el camino que el Señor me tenía preparado. Al testimonio se añade la oración silenciosa, donde destaca especialmente la de mi abuela, que sin cansarse pedía (y sigue pidiendo) para que uno de sus nietos llegue a ser sacerdote. Parece que el Señor escuchó sus peticiones y ahora soy yo el que reza por ellos.

domingo, 15 de marzo de 2015

La Huella del Silencio


Siempre me ha resultado llamativo que hubiera gente dispuesta a realizar el Camino de Santiago en soledad. Me preguntaba qué es lo que lleva a un hombre a buscar ese espacio de silencio en su vida. Y después de muchos años pensando esto, me doy cuenta de lo importante que ha sido en mi vida caminar en silencio. El silencio es el lugar donde se calla el mundo y empieza a hablar el corazón. Todo lo acumulado en el tiempo de ruido se revisa en el camino del silencio. Y justo en ese momento, cuando parece que la soledad es lo único que existe, al revisar la vida, descubres la presencia de unas huellas que caminan a tu lado y que te han acompañado durante toda tu historia. Descubres que en el silencio te acompaña Él, aunque con el ruido de tu vida aún no te habías dado cuenta.

sábado, 14 de marzo de 2015

La Huella de los Sacerdotes


Creo que hay muchos momentos en la vida de una persona que dejan una especial huella, como hacer una buena amistad, viajar al extranjero, ir a un concierto de tu grupo favorito, leer un buen libro, o un tomar una decisión importante. Para mí el momento más importante de mi vida fue decidir entrar al seminario. Es un enorme salto, un tiempo de cambio de vida, en el que vives una gran ilusión, pero en el que necesitas a personas al lado en las que poder confiar.

Yo tengo que agradecer mucho a Dios por los sacerdotes que puso a mi lado y que me guiaron en el emocionante camino de la vocación. Ellos me ayudaron a discernir la llamada del Señor, me animaron a seguir adelante y a no mirar atrás. Estoy seguro que si no llega a ser por ellos yo no estaría ahora escribiéndote estas líneas.

viernes, 13 de marzo de 2015

La Huella de la Amistad



En la vocación a la que me siento llamado hay muchas huellas que indican el camino. Aquí quisiera hacer constar una de las que para mí es más profunda en ese seguimiento del Señor. Esa huella es el haber descubierto el amor hacia los amigos y personas que Dios ha puesto en mi vida y que paradójicamente, dejando huella en mí, me llevan hacia Él. 

“Nadie tiene mayor amor que el que entrega su vida por sus amigos”. Al llamarme al sacerdocio entrego mi vida por ellos para participar del ministerio de Aquel que cumpliendo precisamente esas palabras, murió colgado en una cruz.